Visitar Berlín: la guía de viaje básica

Al nordeste de Alemania emerge esta preciosa ciudad de 4 millones de habitantes, capital de Alemania. Entre sus doces barrios hay dos, Mitte y Tiergarten, donde se concentran los principales monumentos y lugares de interés.

Puerta de Brandemburgo

Recomendaciones

Se precisa únicamente del documento nacional de identidad si se es ciudadano perteneciente a la Unión Europea. El idioma oficial es el alemán, aunque la población suele tener un nivel medio-alto de inglés. La moneda oficial es el euro. Se puede adquirir la Welcome Card en las oficinas de turismo locales- la central se ubica junto a la puerta de Brandemburgo- que suministra uso ilimitado gratuito del transporte público y descuentos de hasta el 50% en la entrada a los monumentos, museos y otros lugares turísticos. 

 

Cómo llegar

Los aeropuertos de Berlín acumulan la mayor parte de vuelos de bajo coste de Europa. Sus dos terminales son: Tegel, al noroeste y Schönefeld, al sudeste. Ambos se comunican con el centro con diversas líneas de autobús y tren.

 

Cómo moverse

El transporte público es la principal opción para moverse por la capital alemana. Se encuentra por un lado la extensa red de metro, el tranvía y el autobús, que cubre todas las zonas. Hay una serie de abonos como el Tageskarte, un billete multiusos, válido por una jornada, la CityTourCard, para dos o tres días; y el Kleingruppenkarte para grupos de a partir de cinco personas.

Para no perderse ningún detalle otra buena opción es moverse en bicicleta. Berlín posee numerosos carriles reservados y puestos para el alquiler público. Una buena idea también es cruzar los ríos Spree y Havel a través de un crucero; para ello hay que acercarse a los muelles Treptow, Wannsee y Tegel.

 

Dónde alojarse

La mayor zona de alojamientos se localiza en el céntrico barrio de Mitte, donde se puede encontrar hoteles de todos los tipos. Una zona más calmada, rodeada de parques y fuentes, es Reinickendorf. Otra zona hotelera se localiza al oeste de la ciudad, es Charlottenburg- Wolmersdorf, aquí se mezclan tanto hospedajes de lujo como más sencillos. Visitando la página www.berlin.es se pueden encontrar todas las ofertas. Una variedad más modesta son los hostales y establecimientos del tipo bed and breakfast, lo más económico para poder hospedarse.

 

Puerta de Brandemburgo

 

Es una de las antiguas puerta de entrada a Berlín, está construida en 1795, y se la considera hoy día el símbolo de la ciudad. Su mensaje es el triunfo de la paz sobre las armas. Para llegar en autobús hasta ella hay que coger la línea 100, que tiene parada en la plaza que preside, la Pariserplatz, alrededor de la cuál hay varios puntos turísticos. Uno de ellos es el parque Tiergarten, el mayor lugar verde de Berlín, que está presidido por la Siegessäule o Columna de la Victoria. Se trata de un enorme parque idóneo para perderse en él y dar un paseo en barca. Muy cerca se encuentra el Parlamento o Reichtag, de 1864, símbolo del Berlín imperial. Lo restauraron en 1999 y está coronado con una cúpula a la que se puede subir para ver las vistas (se recomienda hacerlo al final o comienzo del día para evitar largas esperas).

 

La Isla de los Museos

En Berlín sobreviven 175 museos llenos de tesoros de todas las épocas. Los más atractivos se sitúan en esta isla localizada en el barrio Mitte, en la avenida Unter den Linden, la más afamada y comercial de la ciudad. Se pueden adquirir abonos para acceder a los museos durante tres días; la Welcome Card, por ejemplo, sirve también para la Isla de los Museos. Los más importantes son el Museo Antiguo o Altes Museum, que contiene una importante colección de antigüedades de arte helenístico y egipcio; la Antigua Galería Nacional o Alte National Galerie, con esculturas y pinturas alemanas del siglo XIX; y el Museo de Pérgamo, cuyas piezas más apreciables son el Altar de Pérgamo (II a.C.), la Sala del trono de Babilonia y la Puerta de Ishtar, que pertenecen ambas al siglo VI a.C. Otros para poder visitar son el Museo Nuevo y el Museo Bode. Desde 1999 esta Isla de los Museos es Patrimonio de la Humanidad. Aunque no está dentro de este complejo existe también uno muy visitado, como es el Museo del Holocausto. El mejor complemento a esta visita es la contigua Catedral que, además de culto, ofrece conciertos de música clásica.

 

El Barrio Judío

Como su nombre indica, en este barrio se concentró la mayor parte de la población judía durante la II Guerra Mundial. Actualmente, es uno de los lugares más visitados por su riqueza arquitectónica. En el centro de esté barrio se localiza la plaza de Hackescher Markt, una de las zonas con más ocio de Berlín. Cuenta con ocho patios interiores –los llamados Hackesche Höfe- que encierra instalaciones culturales, cafés, galería de arte, tiendas y viviendas. Hay que visitar la Nueva Sinagoga, construida entre 1859 y 1866 y el monumento en memoria de los judíos enviados a los campos de concentración. El Museo Judío, en el sur de la ciudad brinda un relato a fondo de la historia hebrea en Alemania.

 

Potsdamer Platz

En dirección al sur de la Puerta de Brandemburgo comienza esta gran plaza, que durante los años 20 y 30 fue una de las más transitadas de Europa, rodeada de cafés y comercios. Dejó de serlo cuando la II Guerra Mundial arrasó sus edificios y fue también dividida por el muro de Berlín durante 28 años. Actualmente se la considera el símbolo de  la renovación de Berlín, pues a su alrededor hospeda algunos de los edificios de arquitectura más vanguardista. Destacan el Sony Center, abrazado por una cúpula de cristal que cambia de color según la iluminación, la Torre de Oficinas Sony, la Torre Debys y el Daimler-Benz, con tiendas y restaurantes. Una parada necesaria es tomar su rápido ascensor hasta la última planta para contemplar la ciudad.

 

Cervecerías

Una parada obligatoria para el descanso son los biergaten, las clásicas cervecerías con patios al aire libre. En ellas se pueden degustar el variado surtido de cervezas: rubias, negras, rojas o de trigo. Una de las cervecerías más emblemáticas se encuentra al sur de Berlín, es la Berliner Bürgerbräu, la más antigua del norte del país, que se convierte en un recorrido en el tiempo al Berlín de los años 20. Además de la bebida, se puede degustar los platos berlineses más tradicionales, como las salchichas berliner bockwurst y las currywurst, siendo también típicas las manos de cerdo y las anguilas.

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